Primer plano

El dueño de la voz de los ángeles

Martín Oro posee un registro que interpreta canciones para mujeres y castrati
 
Domingo 4 de enero de 2009 | Publicado en edición impresa 
El dueño de la voz de los ángelesPorteño y psicoanalizado, quiere vivir en la Argentina

Para despedir el año de la mejor manera y con su inconfundible sello musical, Mario Videla y la Academia Bach, junto a la Congregación Israelita CIRA y la Fundación Kinor ofrecieron, en el Templo Libertad, un concierto extraordinario con obras de Bach, Händel y Vivaldi. Dicho concierto contó con las participaciones del talentoso Pablo Saraví y Oleg Pishenin (violines), Marcela Magin (viola), Edgardo Zollhofer (cello), el propio Mario Videla (órgano y dirección) y las brillantes actuaciones de los solistas Claudio Barile (flauta y piccolo) y el contratenor Martín Oro (canto). El escogido repertorio, sumado a las ricas e ilustrativas introducciones de Videla, la calidad de los intérpretes y el singular ámbito, hicieron de la presentación una exquisita velada musical. Grata sorpresa aparte fue la de la cautivante voz de Martín Oro (solista en el motete de Vivaldi y la cantanta de Bach): un contratenor de robusto y cálido timbre, marcado carácter histriónico y fluida expresividad; de fuerte presencia en los registros medio y grave, y color "masculino", como él mismo define esa muy personal característica que, sin dudas, lo distingue de la mayoría de sus colegas con voces más bien agudas, angelicalmente puras, blancas y aniñadas.

Quinta generación

Contratenor, contralto, sopranist... o simplemente "la voz de los ángeles" como se la suele llamar. Pero si de definiciones se trata, la denominación es bastante confusa. Sobre este punto, Oro explica que, en realidad, la del contratenor es una voz muy nueva. "Existimos desde siempre. Toda la vida hubo contratenores (hombres que cantan en la tesitura de mezzo usando registro de cabeza, de pecho y falsette ), pero la mayoría de la música que interpretamos fue escrita para castrati o mujeres. Recién hace unos ochenta años que volvió a utilizarse esta voz, descubriendo que, además, puede utilizarse no sólo para la música sacra sino también para la ópera. Somos la quinta generación de contratenores modernos cantando con voces naturales de cabeza pero con una técnica de canto como la de cualquier cuerda, es decir, con un estudio que permite tener buenas coloraturas, volumen, matices y afinación."

Asombrado del nivel y la actividad que hay en torno de la música antigua en el país, confiesa que, al cabo de dos fructíferas décadas en el exterior, ya no quiere vivir el resto de su vida como un inmigrante. Oportunamente cuando nuestro medio lo convoca como artista y maestro para enseñar a jóvenes cantantes, Oro busca realizar el proyecto de vida ideal de todo argentino que ha consolidado una carrera en Europa: radicarse en el país y viajar para cumplir sus compromisos profesionales. "Los argentinos gozan de una excelente reputación en Europa porque tienen buenas voces, saben trabajar, son disciplinados y creativos. Y si bien uno se siente ciudadano del mundo, nada se compara con el lugar en el que uno nació, sobre todo si es semejante lugar como Buenos Aires. Con los años me he dado cuenta de que tengo el privilegio de haber nacido aquí. Y ya que soy porteño y psicoanalizado, puedo afirmar que, cuando uno se siente como en casa en todo el mundo, hay una constante sobreadaptación que a la larga pesa mucho", concluye.

Cecilia Scalisi

Perfil

  • Integró el Coro de Niños del Teatro Colón.

  • Se radicó en Europa hace 22 años.

  • Estudió viola con el famoso Yuri Bashmet en el Conservatorio de Moscú.

  • Como cantante se especializó en música antigua en la Schola Cantorum Basiliensis.

  • Actuó junto con importantes figuras como Cecilia Bártoli, Jennifer Larmore, María Bayo, y bajo la dirección de celebridades como Nikolaus Harnoncourt, Marc Minkowsku, Helmuth Rilling, René Jacobs y Michel Corboz.

  • Proyectos 2009: debuts en La Scala de Milán y la Opera de Bordeaux; en junio hará tres conciertos con Festivales Musicales en Buenos Aires.