ESPECTRO TOC

CONTAMINACIÓN 

Con y sin contacto.

La contaminación mental.

EL Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) se entiende hoy en día como un tipo de trastorno en particular, caracterizado por la presencia de obsesiones desagradables al punto de ser casi intolerables, y/o compulsiones  casi imposibles de frenar,  cuya función es siempre intentar calmar el malestar casi insoportable que provocan las obsesiones. Este efecto “calmante”  es pasajero,  paradójico  y contraproducente. Así es como el cuadro se suele agravar, empobreciendo notoriamente la calidad de vida de quien lo padece.

A su vez, el TOC se presenta en forma muy variada. La heterogeneidad de los contenidos obsesivos (sexuales, blasfemos, de contaminación, orden, etc.) es bien conocida, así como son de diferentes lo son los tipos de rituales y modos de llevarlos a cabo.

Pero aunque el TOC representa una unidad sí, en tanto a conforma una clase de trastorno con sus típicas obsesiones y/o compulsiones, puede a su vez ser muy desigual y singular.

Se presentan así varios subtipos de TOC, como de duda y verificación, agresión, religioso, obsesiones puras sin compulsiones aparentes, etc., que también conforman bloques por sus semejanzas, pero también con tantas disimilitudes como pacientes haya. Como ocurre en toda situación clínica mental o física, será tan característico como una determinada nosología lo índice, pero también tan único como la huella digital particular de la persona que lo padezca.

La gran variedad de presentaciones de TOC implica entonces  la necesidad de  una conceptualización de cada caso en particular  para  poder realizar un  adecuado diseño terapéutico, a medida de cada paciente. Esto es más necesario aún a causa de la frecuente comorbilidad  de una clase de TOC tanto con otros subtipos, así como con  otros trastornos.

En este breve artículo  me referiré a uno de los tipos de TOC más frecuentes y hasta quizás más conocidos: el TOC de “Contaminación y  lavado”.

Dentro de este subtipo tan común  encontramos también sutiles así como notorias variaciones. Nos centraremos en un fenómeno llamado “contaminación mental”.

En el TOC de contaminación el estímulo amenazante suele implicar aprensión al contacto físico con algo “material” (suciedad, polvo, gérmenes,  veneno, secreciones corporales, etc.). Mientras que en otros casos, el miedo consiste en entrar en “contacto” con ciertos pensamientos, imágenes,  ideas, palabras, recuerdos,  etc. Es decir, no es necesario ni el contacto físico, ni debe tratarse de una idea sobre algo concreto. Lo entenderemos quizás mejor con el siguiente ejemplo:

Laura nos cuenta que en su ámbito de estudios, prefería no estar en contacto con compañeros a quienes les hubiera ido mal en los exámenes, porque sentía que se le pegaría su energía y le iría también mal a ella.   Lo que tal vez a muchos de nosotros nos ocurra  cuando decimos comúnmente que no queremos absorber la mala onda o vibra de alguien, en el caso de Laura tomaba dimensiones desproporcionadas que dan cuenta de la presencia un TOC.  Por ejemplo, un día al cruzarse con otro estudiante con bajas calificaciones, sintió una terrible ansiedad que se tradujo en  la imperiosa necesidad de regresar a su casa y lavar su ropa compulsivamente. El miedo consistía no sólo en contaminarse sino además que su casa quedara contaminada, ya que el simple roce de su ropa podía contaminar cada cosa en su hogar, produciendo lo que llamamos una  característica “cadena de contaminación”. Su gran temor consistía nuclearmente en «fracasar» como aquel compañero de estudios.  Otras ideas obsesivas del mismo tipo la atormentaban. Cuando una conocida de la familia perdió su hermano, Laura generó un fuerte rechazo en su contra,  ya que temía que si se le acercaba o peor aún, si  la tocaba, le pasaría lo mismo, perdería algún ser querido. La simple mención de su nombre u otro atributo le causaba la misma ansiedad casi intolerable.

Lo mismo que sucede en el caso de la quizás más conocida contaminación por contacto, puede también ocurrir  de igual modo con la llamada contaminación mental.  Se presentan desproporcionadas conductas evitación del posible daño, medidas de reaseguro innecesarias y  compulsiones de lavado excesivo. También en ambos tipos de TOC de contaminación,  con   y sin contacto, el miedo puede ser tanto a contaminarse como a contaminar.

Las compulsiones de lavado pueden ser entonces la respuesta  tanto a un TOC de contaminación de contacto como  a un TOC de contaminación mental o incluso ambos.

Estos rituales  de limpieza también son altamente idiosincráticos y suelen relacionarse con  una variedad de contenidos supersticiosos, culturales, religiosos, etc.

Encontramos a menudo en ambos tipos de TOC de contaminación  una desagradable sensación de suciedad tanto externa, interna, miedo a desarrollar una enfermedad con resultados fatales,  etc.

Así mismo, las obsesiones  pueden estar sustentadas por un perfeccionismo desadaptativo, una responsabilidad excesiva, entre otras creencias erróneas,  o bien una sensación de incompletud, de inacabado, de que algo necesita aún ser realizado repetidas veces hasta que de algún modo, en algún momento,  nos parezca suficiente.

No es tampoco extraño que otros pacientes con TOC de contaminación no estén preocupados en absoluto por los peligros que pueda conllevar contaminarse. Por extraño que parezca, lo único que experimentan entonces es una terrible   incomodidad, o también asco, pero sin por ello temer ninguna consecuencia negativa como contraer una enfermedad, la muerte, etc.  Las compulsiones en este caso también suelen ser la limpieza y el lavado excesivo.

Al abordar este tan característico tipo de TOC de contaminación, llamado usualmente contaminación mental,  tendremos en cuenta todas estas variables, más tantas otras como, los rasgos  de personalidad, las creencias erróneas subyacentes,  las características culturales e idiosincráticas, etc.  Se intentará delimitar  el contenido de las obsesiones y compulsiones predominantes, su posible etiología (traumática o no), las temidas consecuencias negativas de no realizar los rituales (enfermar, contagiar, ensuciar, etc.).  Se abordarán los posibles  tipos de compulsión tanto mentales como en acto,  y de este modo se irán utilizando los diversos enfoques que tenemos a disposición gracias a la evidencia empírica, siempre en forma integrativa, para ayudar a que el paciente vaya gradualmente rompiendo con el circuito   del TOC, y logre liberarse al menos en parte de esas cadenas.

                                                                                                                                  barreraoromartin@gmail.com

Referencias

Belloch, A., Cabedo, E., & Carrió, C. (2011). TOC. Obsesiones y compulsiones. Tratamiento cognitivo. Madrid: Alianza Edito­ rial.

Foa, E. B., Abramowitz, J. S., Franklin, M. E., & Kozak, M. J. (1999). Feared consequences, fixity of belief, and treatment outcome in patients with obsessive­compulsive disorder. Behavior Therapy, 30, 717–724.

García­Soriano, G., Belloch, A., & Morillo, C. (2008). Sobre la heterogeneidad del trastorno obsesivo­compulsivo. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 13, 65–84.

Goetz, A. R., Lee, H.­J., Cougle, J. R., & Turkel, J. E. (2013). Disgust propensity and sensitivity: Differential relationships with obsessive­compulsive symptoms and behavioral approach task performance. Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders, 2, 412–419.

Rachman, S. (1994). Pollution of the mind. Behaviour Research and Therapy, 32(3), 311–314.

Tallis, F. (1996). Compulsive washing in the absence of phobic and illness anxiety. Behaviour Research and Therapy, 34, 361–362.

Wahl, K., Salkovskis, P. M., & Cotter, I. (2008). “I wash until it feels right” the phenomenology of stopping criteria in obses­ sive­compulsive washing. Journal of Anxiety Disorders, 22, 143–61.