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Martin Barrera-Oro     Psicólogo Clínico

U.B.A. – Fundación Aiglé – U.Maimónides – Ackerman Institute for de Family – U.de Valencia

Pandemia y TOC

En estos meses esta nueva Pandemia nos ha probablemente acentuado pensamientos, sentimientos, emociones que pueden desregularnos.

Una gran incertidumbre sobre el trabajo, las relaciones, la vida social,el futuro, la veracidad sobre la información que recibimos y cómo reaccionar.

El confinamiento obligatorio puede afectarnos potenciando una ansiedad que por momentos puede desbordarnos y dejarnos con la sensación de que poco podemos hacer al respecto.

La enfermedad causada por el coronavirus y su correlato biopsicosocial puede amenazar  con disparar o acrecentar un posible Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Pero también, puede ser una oportunidad para continuar mejorando y afianzando lo que muchos pacientes con este trastorno ya hayan logrado adquirir y dominar.

Adaptarnos

A medida que van pasando los días, algunos constataremos  quizás un empeoramiento en ciertas áreas. Otros iremos aprendiendo nuevas formas de volver a tomar cierto control sobre esta situación sin precedentes, aprovecharemos los recursos que tenemos a nuestro alcance, para atenuar los posibles efectos devastadores en nuestro estado de ánimo y en nuestro posible TOC.

¿Qué tipo de TOC puede verse afectado?

Podemos pensar que particularmente en este caso las obsesiones relacionadas con la contaminación y los rituales de lavado, uno de los subtipos de TOC seguramente más conocidos, están siendo  el foco de la cuestión en este momento tan “contaminante”.

Sin embargo, tengamos en cuenta el espectro TOC en toda su amplitud, ya que todo tipo y subtipo de TOC puede verse potenciado por semejante situación. El estrés que conlleva este encierro obligatorio puede llevarnos a chequear compulsivamente, verificar sin cesar detalles de nuestro cuerpo, perdernos en elucubraciones metafísicas sobre el sentido de la existencia, la vida y la muerte, mantener un orden cada vez más estricto, buscar sin cesar respuestas a terribles dudas sobre la sexualidad o la religión, extraviarse en la Web y atormentarse con
ciertas palabras, números, cifras, etc. que puedan alimentar el TOC.

¿Cómo sabemos ahora qué es TOC y qué no es TOC?

El aislamiento, el distanciamiento social, ahora obligatorio, suele ser  a su vez un lugar de refugio para alguien con TOC. En muchos casos  puede que ahora se sientan aliviados de no tener  que exponerse a los peligros del “mundo exterior”.

Algunas de las compulsiones que durante tiempos sin pandemia  intentábamos combatir, ahora quizás intenten establecerse como dueñas de la verdad.

Los terribles temores cotidianos de alguien que padece TOC, ahora quizás puedan parecer sensatos, al ver cómo el común de la gente se desespera conseguir alcohol en gel, máscaras, papel higiénico, verifica el estado de
sus puertas, se aisla y distancia incluso más de lo que el gobierno propone, se plantea dudas existenciales y sobre su comportamiento, busca una respuesta absoluta a este nuevo misterio, etc. etc.

¿Qué podemos hacer en cuarentena para mitigar al TOC?

Es entonces muy necesario para quienes padecen de TOC, realizar un esfuerzo mayor aún para intentar distinguir qué parte de nuestra vida está siendo ahora gobernada por el trastorno,  qué podría ser una conducta sana, qué podríamos considerar como adecuado, y qué podemos hacer frente a un posible empeoramiento.

Sabemos que los síntomas obsesivos compulsivos se nutren en gran parte del estrés, la desregularización del sueño, las preocupaciones, la desregulación emocional, la falta de autocuidado, la desorganización de nuestra agenda cotidiana, y tantos otros factores que intentamos mantener en cierto grado de equilibrio en situaciones normales. Son de crucial importancia los eventos que puedan desencadenarlo, y el coronavirus toma aquí especial importancia.

Nos puede ayudar estar atentos a los desencadenantes de las obsesiones y/o compulsiones, y rápidamente ayudarnos a  volver a implementar estrategias de afrontamiento saludables, conservar los logros terapéuticos  y prevenir así  en la medida de lo posible las recaídas en cuarentena.

Manejar el estrés y la ansiedad, caldo de cultivo para que las obsesiones florezcan, es un paso fundamental. Un esfuerzo por mantener algún tipo de rutina diaria, sumadas a las comidas y los patrones regulares del sueño, y cierta actividad física, puede ser de mucha ayuda.

Sin sobre-exigirnos, podemos generar oportunidades para limitar y reducir los rituales que puedan exacerbarse durante el confinamiento, en lo posible con la guía de su terapeuta.

Para ello, puede sernos de gran utilidad recordar que no podemos ni debemos combatir las obsesiones que puedan irrumpir. No podemos controlarlas.  Pero sí con un gran esfuerzo, podemos aceptarlas, cambiar el foco de atención y controlar lo que haremos luego. Podemos continuar haciendo el esfuerzo necesario para flexibilizar la tendencia a repetir incesantemente los rituales acotando el tiempo que les dedicamos y realizando otras actividades productivas
que puedan mejorar nuestra calidad de vida durante el confinamiento.

Estar en contacto con los demás y con el mundo  también es de suma importancia. Si contamos con ella, aprovechemos
las ventajas de la Tecnología  para subsanar el aislamiento.

Al mismo tiempo, recordemos que la sobreinformación es fuente de estímulos que pueden disparar y alimentar nuestras obsesiones. Es muy difícil en estos momentos saber qué o no hacer, en qué fuente confiar, adaptarnos constantemente al bombardeo de medidas sorpresivas como el confinamiento, el uso de máscaras y/o barbijos, con lo cual es importante restringir el consumo obsesivo de información y cultivar lo más posible el tan valioso sentido común que puede perderse muy fácilmente en el caso de padecer de TOC.